Trabajo coral para una revista musical

‘Hornacina’, de la Cofradía de la virgen Blanca, recoge en un monógrafico de su último número la implicación de la misma en Vitoria tanto en actos, como en célebres compositores y coros

El poder de la música en Vitoria, cuna de nacimiento de célebres compositores, agrupaciones corales y que siempre está presente en sus actos de fiestas o religiosos, se recoge en el último número, el 17, de la revista Hornacina, que cada año publica la Cofradía de la Virgen Blanca. En este caso, se ha convertido en una revista musical que ha sido posible gracias a un trabajo coral. 

“Es un monográfico sobre la música, con diferentes implicaciones de la misma en las fiestas de la Virgen Blanca, en actos populares, religiosos, composiciones dedicadas íntegramente a nuestra patrona, etc. También aparecen Las Aleluyas, el Misterio de este año (El Glorioso), el obituario (dedicado a Luis López de Sosoaga, escrito por su hijo Koldo), la cuadrilla de blusas y neskas, que este año es la de Belakiak, y el programa de fiestas”, presentó este miércoles la abadesa de la Cofradía de la Virgen Blanca, Blanca Aguillo, en un acto celebrado en la sala multiusos del Museo de los Faroles de la ‘Zapa’, ante la atenta mirada de asistentes.

Entre ellos, la concejala de Cultura, Sonia Díaz de Corcuera, que la calificó de “obligada lectura para todos los gasteiztarras, ya que forma sobre de dónde viene nuestra cultura, informa y entretiene, con mucho cariño, magia y toda la profesionalidad”; Pedro Elosegui (director de la Escuela de Música Luis Aramburu); Estitxu Delgado (Coral Manuel Iradier); el hijo del compositor Luis Aramburu; Roberto Ugarte (actual director general de la Euskadiko Orkestra y pregonero de La Blanca en 2025) y Ricardo Sáez de Heredia (abad de la Cofradía durante 25 años), entre otros.

Último número de la Revista ‘Hornacina’. Pilar Barco

A continuación, Jesús María García Morketxo presentó el contenido de esta publicación, de 84 páginas, financiada por Ayuntamiento y Diputación, entre otros, colaboradores, que llega a los hogares de los cofrades a escasos días del inicio de los festejos patronales. 

Los artículos

Contó que tras el editorial de la abadesa, vienen los saludos institucionales del obispo, alcaldesa, diputado general y presidenta de las Juntas Generales, con un “punto en común”: la música integradora como algo que nos une.

“Especial relevancia” tiene la entrevista de la concejala de Cultura, en la que da pistas de lo que se está haciendo y de lo que viene. Tras ello, aparece una “figura trascendental” que aparece en toda la revista: la de Luis Aramburu. Su hijo, Luis Aramburu Carazo, acerca la misma desde el plano familiar, como con el piano que sonaba en su casa. En la siguiente página, otro gran compositor alavés: Sabin Salaberri, con su artículo Blanca Señora, en el que busca esa relación tan estrecha entre la Virgen Blanca y la música.

Otro músico conocido, Roberto Ugarte, escribe La música es el corazón de la vida en el que recoge a los creadores que dieron cierto valor a la música en estas fechas, mientras que Floren Unzueta, con In Memoriam, se detiene en la de órgano, con Julio Valdés, Dimas Sotés… 

Elosegui y Díaz de Corcuera echando un vistazo a ‘Hornacina’ Pilar Barco

Las siguientes páginas son para coros. Sáez de Heredia firma uno sobre el creador de la Escolanía de Tiples, fundada por Sotés en 1939, que marcó la formación músical de Vitoria durante generaciones.

El propio García Morketxo dedica otro a Las voces que sostinen el tiempo. Delgado se centra en la Coral Manuel Iradier y Aitor Sáez de Kortazar en el extinto Coro Araba.

Luis Orduña, director de la Banda Municipal, lo hace con La ciudad en forma de sinfonía, Eduardo Valle Pinedo con canciones populares, como Los Pintores de Vitoria o Celedón. Repite Sáez de Heredia con Los Auroros.

Elosegui se centra en la música de Vísperas, Dianas, danzas… ‘Txapi’ en el txistu como música identitaria, y cierra Tomás San Miguel, con su proyecto dedicado a la VirgenBlanca y su vínculo con Vitoria.