“Siento que el pregón cierra un círculo, ya que ETS nació gracias a las fiestas populares”

Convertirse en pregonero de las fiestas de tu ciudad no es cualquier cosa. Para el músico, el anuncio fue motivo de orgullo, emoción y también responsabilidad. El suyo fue un mensaje que habló de cultura, tradiciones, euskera y convivencia.

Hay fiestas que se celebran y fiestas que también forman parte de la memoria. La Blanca es para Iñigo Etxezarreta ambas cosas: un lugar de encuentro, una colección de recuerdos y una manera de transmitir la cultura y las tradiciones de generación en generación.

¿Cuál fue tu primera reacción cuando te comunicaron que ibas a ser el pregonero de las Fiestas de La Blanca? 

–La verdad es que me alegró el día. Sentí mucho orgullo por haber nacido en esta ciudad, pero también una responsabilidad importante. Al final, dar el pregón de las fiestas de tu ciudad no es cualquier cosa. Lo primero que hice fue compartirlo con el grupo. Estamos en contacto constantemente y las alegrías de uno las vivimos como alegrías de todos. Gasteiz es la ciudad que me ha visto nacer, crecer y donde sigo viviendo buena parte del año. Esta ciudad me ha dado muchísimo y abrir sus fiestas fue un orgullo muy especial.

¿Qué significa para ti tener el honor de haber dado el pregón?

–He descubierto que el pregón tiene una carga simbólica mucho mayor de lo que imaginaba. Hay una parte de solemnidad, de honor y también de responsabilidad que quizá desde fuera no percibes hasta que te toca vivirlo. Para mí tiene un significado muy especial porque, de alguna manera, siento que cierra un círculo. Toda la historia de ETS ha estado muy ligada a las fiestas populares. De hecho, el grupo nació gracias a ellas. Que haya sido pregonero es un reconocimiento bonito a esa manera de entender la música y la cultura.

«Si tuviera que elegir, me quedo con las tardes. Me encanta el ambiente de poteo, la música en la calle, encontrarte con gente conocida casi en cada esquina… Y por la noche, las txosnas siempre tienen algo especial»

¿Qué es lo que más te gusta de las Fiestas de La Blanca?

–He tenido la suerte de vivir las fiestas desde muchos sitios distintos: de niño, de adolescente, desde una cuadrilla de blusas y neskas, y ahora también desde otra perspectiva. Y creo que eso hace que las disfrute de una manera diferente. Si tuviera que elegir, me quedo con las tardes. Me encanta el ambiente de poteo, la música en la calle, encontrarte con gente conocida casi en cada esquina… Y por la noche, las txosnas siempre tienen algo especial. Creo que Gasteiz tiene un equilibrio precioso. Esa mezcla de ambiente, accesibilidad y cercanía es, para mí, lo que las hace tan especiales.

¿Qué recuerdos de infancia o juventud te vienen a la cabeza?

–De pequeño recuerdo que en casa casi había que elegir entre los fuegos artificiales y el Toro de Fuego. Ya en la adolescencia guardo recuerdos del chupinazo, del Gaztetxe, del Jardín de Falerina, de los conciertos en las distintas plazas. Y luego llegó la época de blusa, que me permitió descubrir otra forma de vivir las fiestas. 

¿Qué consejo darías a quienes van a vivir por primera vez estas fiestas?

–Que las vivan con curiosidad y sin prisas. Que recorran la ciudad, que descubran los distintos ambientes y que disfruten tanto del día como de la noche, porque cada momento tiene algo diferente y muy especial.