La Federación de Blusas y Neskas celebra la cuarta edición de su día con un recuerdo a la masacre de 1976
Le esperan a la plaza del Machete unos días de mucha actividad dentro del programa de La Blanca. Conciertos, bertsolaris, trikitixas… se acumulan en la agenda que se desplegará entre el 4 y el 9, aunque siempre es bueno ir preparándose con un primer aperitivo. Así pasó ayer por la tarde con la celebración de la cuarta edición de la fiesta que organiza la Federación de Blusas y Neskas.
Fue el momento de presentar la pancarta oficial de este año y de entregar la Abarca de Oro. En este 2026 en el que se están conmemorando los 50 años de la masacre vivida el 3 de marzo de 1976 en el barrio de Zaramaga, la Federación quiso hacer un especial homenaje a las personas asesinadas y heridas aquel día, con un emotivo acto que se compartió con las víctimas y sus familiares a través de la asociación Martxoak 3.
“Con este reconocimiento, la Federación quiere poner en valor el trabajo que la asociación viene desarrollando desde hace más de dos décadas para preservar la memoria de los acontecimientos del 3 de marzo de 1976, mantener vivo el recuerdo de las víctimas y seguir reclamando verdad, justicia y reconocimiento. Constituida en 1999, la asociación trabaja en la investigación, documentación y divulgación de aquellos hechos, colaborando además en proyectos educativos y memoriales para transmitir esta parte fundamental de la historia de Vitoria-Gasteiz a las nuevas generaciones”, apuntaron desde la Federación.
De esta forma, blusas y neskas quisieron que, 50 años después, estuvieran presentes en su acto Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral, así como Juan Gabriel Rodrigo Knafo y Vicente Antón Ferrero, quienes también perdieron la vida en las protestas posteriores en Tarragona y Basauri.
Fueron muchas las personas que acudieron tanto a la presentación de la pancarta como a la entrega de este reconocimiento. Todo ello se desarrolló en un ambiente inmejorable, a lo que también ayudó el buen tiempo reinante. La fiesta y el homenaje se fundieron en una jornada que, según fue avanzando en la oscuridad de la noche, contó con más propuestas, en este caso de carácter musical.
De hecho, desde las diez de la noche, los sonidos estuvieron en manos de los componentes de Desilusión. El broche final estuvo en manos de Rosa Mari, dando así por finalizada “una jornada pensada para compartir la fiesta, la convivencia y el ambiente previo a La Blanca”, según explicaron desde la Federación de Blusas y Neskas. Ahora, solo queda seguir quitando hojas al calendario hasta llegar a las seis de la tarde del próximo martes 4 de agosto.
