“En cada actuación de Etzakit estamos con una sonrisa antes de salir; nos lo pasamos muy bien”

Etzakit ha vuelto a los escenarios, una reunión puntual que este día 4 pasa por la plaza de los Fueros

Xabi Solano sabe bien lo que es actuar en las fiestas de la capital alavesa. Ahora vuelve para abrir los conciertos en la plaza de los Fueros, justo pocas horas después de que Celedón baje de la torre de San Miguel y ponga en marcha el programa de La Blanca. Será este martes a medianoche cuando esté de nuevo sobre las céntricas tablas, en esta ocasión con Etzakit, que ha vuelto a reunirse para ofrecer muy pocas actuaciones este año.

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¿Cómo está siendo esta vuelta con Etzakit?

–Está siendo una maravilla, la verdad. Bueno, hemos hecho una superbanda, porque aparte de los de Etzakit, también están Kaki Arkarazo a la guitarra, Ion, Ibon y Javi con los metales, y Cristina y Amaia a los coros. Vamos, que no solo somos los cuatro, sino que ya somos muchos más encima del escenario.

Ha habido conciertos en sala pero también han pasado por San Fermín en Pamplona, ahora toca La Blanca en Gasteiz y van también a fiestas de Donostia, más allá del concierto que darán en otoño en Bilbao.

–Sí. La verdad es que cuando tocamos en enero en la sala Oialume (Astigarraga) tampoco pensábamos hacer nada más. Terminamos haciendo tres conciertos con las entradas agotadas y dijimos: venga, vamos a hacer unas pocas actuaciones en verano. Sobre todo, la idea era pasar por Iruña, Gasteiz, Donostia y Bilbao.

«En el concierto de los Fueros vamos a tener sorpresas e invitados especiales»

Con la tontería han pasado casi 25 años de sus últimos conciertos. ¿Cómo les está recibiendo el público en 2026?

–Yo empecé con 15 años con esta banda y lo dejé con 23. Luego ya me fui con Fermin Muguruza. Fueron ocho años en los que hicimos unos 1.500 o 1.800 conciertos. Aunque no hayamos tocado en todos estos años, el contacto entre nosotros siempre ha existido. Hemos hecho comidas, hemos quedado… el grupo se ha mantenido porque, al final, somos amigos desde la infancia. Simplemente, un buen día se dieron las circunstancias para pensar que estaría bien volver y dar algún concierto. Es algo, además, que en todos estos años nos habían pedido volver. Se nos habían planteado posibilidades para dar alguna actuación benéfica y esas cosas. Pero hasta ahora nunca habíamos dado ese paso. Ahora lo hemos hecho porque nos apetecía y porque nos lo pasamos muy bien juntos.

Pasado y presente

Pero el tiempo pasa. ¿Qué se mantiene de aquellos Etzakit de finales de los años 90 del siglo pasado y qué ha cambiado?

–Yo creo que es lo mismo, no ha cambiado mucho. Hombre, ya no tenemos 15 años y eso también se nota en la música. Bueno, no tanto en la música como en la forma de tocar, la manera de ejecutar los temas. También tu presencia en el escenario cambia con el paso del tiempo y la experiencia. Pero más allá de eso, la esencia de Etzakit sigue viva y la gente que ha venido a vernos nos han dicho lo mismo, que ha notado esa esencia. El público, además, nos está comentando que le quitamos un montón de años (risas). A nosotros nos pasa lo mismo. Tocamos aquellos temas y nos vamos unos años para atrás.

Hoy la escena de Euskal Herria ha cambiado mucho y se entienden como ‘normales’ muchas cosas, pero lo cierto es que cuando el cuarteto apareció, su apuesta no era tan común. ¿Costó hacerse un hueco?

–Claro que sí. Yo empecé a tocar con 12 años. En las romerías estaba con Jon Mari Beasain. Y ya con 15, empezamos a ensayar con Ander Barrenetxe y Aitor Zabaleta e hicimos la banda. En aquel momento era justo el boom de Alaitz eta Maider, Gozategi, Maixa eta Ixiar… No fue fácil, pero estuvimos venga a tocar y hubo años que hicimos hasta 150 conciertos. Al final, subiendo un escalón tras otro, a la gente le empezó a gustar lo que hacíamos. Y aquí estamos (risas).

Hoy entre el público hay gente que en 2003, cuando el grupo decidió dejarlo, ni siquiera existía. ¿Cómo les están recibiendo esas nuevas generaciones que no les conocieron entonces?

–Está siendo una pasada porque la gente conoce las canciones. Tenemos dos o tres temas que no han parado de sonar en todos estos años y que el público conoce a la perfección. Nos estamos encontrando con mucha gente joven que conoce nuestras canciones también porque sus amas y aitas se las han puesto. Eso y que todos los jóvenes que andan en el mundo de la triki también se las saben. Eso se nota muchísimo en los conciertos. El público corea los temas como si fueran nuevos.

«Estamos viviendo el presente, pero es evidente que un punto de nostalgia existe»

Después de tantos años, a nivel personal, ¿cómo vivieron en enero esos momentos previos a salir al escenario juntos otra vez?

–En cada actuación estamos con una sonrisa antes de salir. Nos abrazamos y es como empezar de nuevo. Es que nos lo pasamos muy bien. Y eso se nota en la cara cuando estamos encima del escenario y es algo que la gente ve y le llega. El público percibe esas cosas y le entran todavía más ganas de pasarlo bien con las canciones.

¿Hay algo de nostalgia o están viviendo el presente y ya está?

–Estamos viviendo el presente, pero es evidente que un punto de nostalgia existe. Han pasado muchos años y cada vez que vamos a los conciertos, nos viene gente de aquella época, personas que, entonces, no se perdían ni un concierto. Ahora vienen también y lo hacen con sus hijos e hijas.

Regreso puntual

¿Es una vuelta para quedarse o ya se verá?

–No, no es para quedarse ni mucho menos. Hemos vuelto, más que nada, para dar unos conciertos, pasarlo bien juntos y nada más. Yo, por ejemplo, tengo mi proyecto en solitario y voy a seguir con eso. Estoy preparando el nuevo disco, de hecho, para lanzarlo en breve. Esto es algo puntual, que nos apetecía y que estamos viviendo y saboreando como se merece.

Xabi Solano Jorge Muñoz

¿Cómo era aquel Xabi de 15 años?

–Usaba la música para sacar todo lo de dentro. Era como ir al psicólogo. Utilizaba las canciones para sacar todo lo que tenía dentro y todavía sigue siendo igual, sigue siendo aquel Xabi de 15 años.

¿Qué aprendió en Etzakit para lo que vino después en su carrera musical?

–Bueno, una barbaridad, una auténtica barbaridad. En aquella época era más del ámbito de la triki y el pandero. Desde entonces me he empapado de mucha música, he tenido a compañeros que me han ayudado mogollón. Por ejemplo, el estar con Fermin Muguruza y hacer giras mundiales ha sido una escuela muy buena. No es que lo que he vivido haya sido un aprendizaje enorme, es que lo sigue siendo. Sigo aprendiendo todos los días. En Etzakit aprendí a dar forma a las canciones y a tener facilidad para poder expresarme con la música.

Sorpresas en los Fueros

Les toca el día 4 en los Fueros con todo el personal en pleno éxtasis del inicio de las fiestas. ¿Eso también hay que saber controlarlo?

–Sí, para que juegue a favor. Vamos a salir con unas ganas enormes y eso también lo tienes que saber controlar tú como músico. Va a ser un concierto de hora y media bastante cañero, la verdad. Es como ir al gimnasio, solo que aquí no te das cuenta porque te pasa el tiempo volando. Eso lo tienes que saber llevar. También saber que la gente está con muchas ganas y tira todavía más de ti. Además, vamos a tener sorpresas e invitados.

¿Algo que se pueda contar?

–En cada ciudad estamos invitando a gente distinta. En Gasteiz vendrán Maixa eta Ixiar. Se van a juntar con nosotros y haremos un par de temas entre todos. Estará también Bengo y Kimua Dantza Kolektiboa.

Vamos, una fiesta en condiciones.

–Sí, sí. Al final, esto es un reencuentro de amigos y queremos que eso se vea también en los conciertos, para montar entre todos una buena fiesta por todo alto.

¿Habrá tiempo después para tomarse algo o hay que ser formal?

–Ya formal (risas). Hombre, igual algo tomamos, pero yo tengo conciertos los días 7 y 9 con mi proyecto en solitario y hay que cuidarse.