Reparte premios como el ‘Satisfyer’ bajo el pegadizo cántico de ‘¿Y dónde te ha tocado?’. Feriantes se quejan del calor y de robos
«¿Y dónde te ha tocado? En la Tómbola Antojitos”. Es la pegadiza frase que no para de escucharse desde que abrió el pasado 24 de julio en el recinto ferial de Mendizabala esta atracción que acumula 463.0000 seguidores en redes sociales como TikTok. El encargado de formularla es el empresario riojano de ascendencia navarra Juan Manuel Ortega a los agraciados de sus boletos (25 por 10 euros), en cuanto llegan a su mostrador, tras subirse por una escalera. Es entonces cuanto entona otro cántico no menos pegadizo: “Ya está la rueda girando y los corazones palpitando”.
@tombolaantojitos
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Y tanto que sí, porque esos latires al unísono se comprobaron el viernes, cuando a una joven le tocó a eso de las ocho de la tarde el premio gordo, el estrella, que ha hecho célebre a esta atracción, tanto o más que esas melodías que Ortega puede cantar un mínimo de 700 veces al día. Pero no se trataba de la PlayStation 5, que también la tienen, o de sus drones o peluches, sino del Satisfyer, el famoso juguete sexual femenino. Que como dice él, lo mejor es ver cómo se le sonroja la cara a las señoras mayores cuando la flecha indica que ese es su regalo.
Tirando a la ruleta en la tómbola Antojitos Pilar Barco
Tercera generación
Frente a ella, otra atracción que lleva décadas viniendo a Vitoria. Es la de Lara Ducal, que lleva el nombre de la hija de Rosana y Arturo, de Logroño. Su negocio ahora consiste en tirar tres dardos por 3,50 euros, para pinchar globos. Si se consigue, se puede seguir el peluche más demandado este año: un blandito perro salchicha de colosales dimensiones.
“Mis abuelos fueron los primeros en estar en la feria de Vitoria. Estaban en la Florida, en un puesto de marionetas, que iban con manivela. Se llamaba el Palacio de las Maravillas. Lo estamos restaurando para exponer”, contaban.
Rosana y Arturo, en su atracción Lara Ducal Pilar Barco
Cuando este matrimonio cogió el relevo, desde los 70 hasta los 90, se pasaron a las máquinas que daban vueltas y sacaban “una cajita con premio”. Allí era cuando ya estaban en el aparcamiento de Mendizorroza. Y desde 1997 hasta ahora se especializaron en los dardos.
“Se trabaja mejor antes porque ahora hay muchas actividades en el centro y la gente no sube tanto. El día de los blusas también venía mucha gente y ahora no los vemos. El día 4 también nos pasa eso”, lamenta Arturo.
Ahora también les hace la faena el calor, “cuando antes trabajábamos con jersey”, pero lo que peor están llevando este año es “que hay robos en las viviendas que tenemos detrás, sobre todo, este año. Se llevan de todos: desde bicicletas al género. El otro día se estaba duchando una chica y oyó ruidos. Él salió corriendo, le perseguimos, pero…”.
Entre las primeras atracciones, nada más subir la cuesta, llama la atención otro cartel, el de “Siempre toca premio”, en la de Moya, en la que puedes pagar 5 euros, lo que da derecho a pescar 8 patos o peces, o 10 euros (8 peces o patos) y hasta 26 de ellos, si se aumenta la cifra a 17 euros, lo que permite elegir los peluches más grandes.
La pequeña Lola, de 6 años, tras pensárselo mucho, eligió un ‘slime’, dentro de una cajita morada, ya que su ama Nagore y su abuela Pilar optaron por la primera.
“Solemos venir un día de fiestas, pero no nos quedamos a cenar. Preferimos hacer el plan de día”, comentaban.
Nagore y Lola Pilar Barco
Precios
Así tampoco se disparan los precios. Las más caras son la montaña rusa del Ratón Vacilón y Los Rápidos (seis euros), junto con la nube Avengers y el Spider (cinco euros), mientras que las de los txikis no suelen bajar de los 3,50 euros por viaje. Y en varias de ellas indican que los adultos tienen que pagar, mientras que los churros están a siete euros la docena.
Las patatas asadas, desde siete también, y las mazorcas, a 5, mientras que en el mesón Taifa, la parrillada para cuatro, sale a 50 euros, y para dos a 30 euros.
En total, 19 puestos de alimentación y hostelería, 16 casetas de habilidad, tiro y tómbolas, 14 atracciones infantiles y once de adultos.
Las hay desde chutar gol, con balones con cierto parecido al Trionda del Mundial y hasta a Nico Williams con el joven responsable del mismo. Curiosamente, el escudo del Athletic bien en grande es el que luce junto a él, la churrería Yosune.
Chato
No faltan tampoco clásicos, como el de vino aragonés. Uno de ellos es el de Alonso, llegado desde Calahorarra, con Hugo, que lo ha heredado de sus padres, y su chica Yaiza. El que más venden es el chato, el vaso de chupito más barato y económico, por dos euros, pero están también en formato doble (tres euros) y triple (cuatro euros).
“Traemos el vino de Cariñena (Zaragoza), pero con este calor y sol no ayuda a las ventas”, explicaban.
Brindando con chatos Pilar Barco
Churros y peluches
Pese a ello, Rubén y Marina, pareja de Vitoria, que acababa de obtener peluches de gato y ‘husky’ en el puesto de tirar cuerdas (4 euros), se decantaron por unos churros de diferentes sabores, como los de fresa o chocolate blanco, y él por un batido de coco en el puesto de Helados Milamores.
Rubén y Marina Pilar Barco
“Está todo cada vez más caro, pero también es verdad que a ellos les suben el alquiler”, matizaban.
La cuadrilla de Imanol, Haizea, Asier y Josu tampoco se fue con las manos vacías. “Nos hemos sacado este gato y este unicornio en el de disparar a latas, a la segunda uno y a la primera el otro”, contaban orgullosos.
La cuadrilla de Imanol y Haizea, con Asier y Josu Pilar Barco
Arriba, en lo más alto de la cuesta, el puesto de dulces Las dos rosas, de Diana Monjil, donde se pueden comprar palos de algodón por cinco euros, y bolsas de chufas a tres.
Es la cuarta generación llegando a Vitoria a vender por fiestas, desde Valladolid, pero este año con un pesar. “Este año la gente ni me encuentra, ni hago dinero. Me han puesto arriba, cuando siempre he estado abajo, así que si ven antes los churros, no me compran el algodón. Por eso, mis ventas van desastrosas. Pero el año que viene lucharé por estar abajo”, decía Monjil.
El lunes, en sesión de tarde, último día de este recinto ferial volverá a haber precios populares, tras las jornadas del 27 de julio (sesión de tarde) y jueves (sesión matinal).
