El murciano y el argentino están a la espera de recuperar el olfato goleador de la pasada temporada y convertirse de nuevo en esa pareja letal que dio goles clave al Alavés
25 goles entre ambos. Un dúo letal. Una pareja que comenzó al ralentí, pero que, una vez conectó, se convirtió en una de las grandes armas ofensivas del Deportivo Alavés. Toni Martínez y Lucas Boyé. Lucas Boyé y Toni Martínez. Tanto monta y monta tanto.
Dos delanteros que acabaron formando la punta de lanza del cuadro babazorro la pasada temporada y que, cocidos a fuego lento, terminaron ofreciendo un plato exquisito.
14 dianas para el murciano, además de tres asistencias, y 11 para el ariete argentino. Goles tardíos, muchos de ellos. Traspasado el ecuador liguero, la gran mayoría. De hecho, 18 de esos 25 tantos llegaron en la segunda vuelta.
Una sociedad que fue creciendo con el paso de las jornadas hasta convertirse en una pareja temible. Cuando uno no encontraba el camino hacia la portería, el otro aparecía para recoger el testigo. Y, sobre todo, ambos lo hicieron cuando más quemaba el balón.
Buena parte de sus goles tuvieron valor añadido. Fueron tantos que sirvieron para sumar puntos, rescatar empates o mantener con vida a un Alavés que acabó alcanzando la permanencia en una agónica recta final.
Ahora toca volver a empezar. Dos jornadas disputadas y ninguno de los dos se ha estrenado todavía. El curso acaba de echar a andar y queda un mundo por delante, pero las expectativas están puestas en ellos. Porque calidad tienen. Porque gol tienen. Y porque ya demostraron de lo que son capaces cuando alcanzan su punto de cocción.
Toni, cocido a fuego lento
La historia de Toni Martínez la pasada temporada fue la de un delantero que necesitó tiempo para encontrar su sitio frente a la portería. Un atacante cocido a fuego lento.
El murciano comenzó marcando en la primera jornada ante el Levante, pero después sufrió siete jornadas de sequía hasta volver a ver puerta en la octava frente al Elche, casi dos meses después. Y el eclipse se prolongó. Permaneció otras diez jornadas sin marcar hasta el tanto de la 19ª, en el último partido de la primera vuelta ante el Villarreal, precisamente su rival de este viernes.
Su espectacular tramo final, con 9 goles en los 10 últimos partidos, le abrió las puertas de la prelista de Luis de la Fuente para el Mundial
El año pasado ya rompió ese mal fario. Y de qué manera. Si su primera vuelta fue dubitativa, su recta final resultó espectacular. Toni anotó 11 goles en los 19 partidos de la segunda mitad del campeonato. Su mayor sequía tras el ecuador fue de cuatro encuentros, entre las jornadas 25 y 28, ante Girona, Levante, Valencia y Villarreal.
Después se convirtió en una máquina de hacer goles. Salvo ante Atlético, Espanyol, Getafe, los cuatro rivales de aquella sequía, Real Sociedad, Athletic y Barcelona, marcó en el resto de jornadas de esa segunda mitad. Letal. Un ‘killer’.
Toni Martínez, celebrando su gol frente al Oviedo.
Su despertar definitivo llegó en el tramo más importante. Nueve goles en siete de los diez últimos partidos de Liga. Dos en la agónica victoria por 3-4 ante el Celta que inició el sprint hacia la salvación, dos frente al Mallorca y uno ante Real Madrid y Rayo Vallecano.
Los tres restantes tuvieron todavía más valor: marcó en el 2-2 contra Osasuna, en el 1-1 ante el Elche y, ocho días después, en el Tartiere, donde su 0-1 certificó la permanencia albiazul.
El murciano fue el máximo realizador albiazul con 14 dianas, 11 en la segunda vuelta, y añadió otras cuatro en la Copa del Rey
Un despertar a tiempo. Fino y certero cuando el balón más quemaba. Su espectacular final le permitió entrar en la prelista de Luis de la Fuente para el Mundial. No fue casualidad. Fue un jugador importante tanto para Coudet como después para Quique Sánchez Flores. Disputó 2.730 minutos, quinto futbolista del Alavés con más participación, por detrás de Sivera (3.420), Tenaglia (3.240), Antonio Blanco (3.117) y Jonny Otto.
Y a sus 14 goles ligueros añadió otros cuatro en Copa del Rey, ante Getxo y Portugalete en las dos primeras rondas y frente a Sevilla y Real Sociedad en octavos y cuartos.
Lucas Boye celebra junto a Antonio Blanco, Tenaglia y Toni Martínez uno de los 11 goles marcados la temporada pasada con el Deportivo Alavés Alavés
Boyé, el socio perfecto
Al otro lado estaba Lucas Boyé, un delantero diferente pero con una capacidad similar para aparecer en los momentos determinantes.
El argentino llegó a Vitoria el 22 de agosto, en la recta final del mercado y con la Liga ya iniciada. Además, lo hizo lesionado, por lo que no pudo participar en la primera jornada, cuando todavía no pertenecía al Alavés, ni en las dos siguientes. Su primera aparición llegó en la cuarta jornada ante el Athletic, con 45 minutos.
El argentino aportó 11 tantos y, como su compañero, encontró su mejor versión tras el ecuador, con siete de ellos en la segunda vuelta
Como Toni, necesitó tiempo. Su primer gol llegó en la octava jornada ante el Espanyol. En la primera vuelta marcó cuatro tantos, uno más que su compañero, y volvió a encontrar la portería en las jornadas 11ª ante el Espanyol, 15ª frente a la Real Sociedad y 18ª contra el Oviedo.
@jocafut
Don Lucas Boy√©‚öΩÔ∏èüá¶üá∑ #futbol #Viral #alaves #osasuna #parat√≠ @Deportivo Alav√©s
‚ô¨ sonido original – Joca Fut‚öΩÔ∏è
También su segunda vuelta fue más prolífica. Siete goles en 16 partidos, diez como titular, repartidos en cinco encuentros. La cuenta comenzó en la jornada 22, con el definitivo 1-2 ante el Espanyol. Después llegaron los dos tantos frente al Girona, uno de ellos para rescatar un empate al borde del final, y el 2-2 ante Osasuna en Mendizorroza, de penalti y en el descuento.
Mestalla también llevó su firma. Dos goles ante el Valencia para adelantar por dos veces al Alavés, aunque finalmente no sirvieron para puntuar tras la remontada local. Y su último gran golpe llegó en Anoeta. Jornada 31. Minuto 97. Boyé marcó el 3-3 ante la Real Sociedad para rescatar otro punto de enorme valor.
El albiceleste ha vuelto a empezar condicionado por las molestias físicas que ya marcaron su llegada a Vitoria el pasada ejercicio
11 goles en 29 partidos de Liga, 22 como titular y una asistencia. Números de un hombre de área y de un socio perfecto para Toni Martínez. Su importancia también queda reflejada en los minutos: 1.959, séptima cifra de la plantilla, únicamente por detrás de Carles Aleñá entre ambos delanteros.
Juntos sumaron 25 goles. Dieciocho en la segunda vuelta. Una producción que ayudó a sostener al Alavés cuando más apretaba la clasificación y convirtió aquella sociedad en una de las grandes certezas ofensivas del equipo.
Lucas Boyé pelea un balón con Pelayo durante el partido ante el Rayo Vallecano. Efe/Kiko Huesca
Historia que busca segunda parte
El problema es que, de momento, la segunda temporada de esa sociedad no ha comenzado con la misma fuerza con la que terminó la anterior. Las molestias físicas han vuelto a condicionar a Boyé, que se perdió el primer partido y en el segundo, pese a salir de inicio, solo disputó una hora. Toni, por su parte, aún no ha encontrado el gol pese a disponer de oportunidades claras.
Toca esperar. Dos jornadas no permiten sacar conclusiones y ambos ya demostraron el pasado curso que necesitan tiempo para alcanzar su mejor versión. El gol está en sus botas y el Alavés espera recuperar cuanto antes a aquellos dos delanteros que aparecieron cuando más falta hacía.
Porque 25 goles no son casualidad. Tampoco lo fueron los tantos decisivos, los puntos rescatados ni aquel gol de Toni en Oviedo que selló la permanencia. Ahora buscan repetir la historia. Recuperar el olfato. Volver a ser letales. Son un dúo por explotar.
