Una multitudinaria y calurosa bajada de Celedón, protagonizada por el lanzamiento coral del cohete a cargo del Baskonia, da paso a 127 horas ininterrumpidas de jarana en la ciudad
Gasteiz ya es una fiesta. Una fiesta grande. Una multitud reunida en la plaza de la Virgen Blanca ha dado la bienvenida a Celedón en la tarde de este martes para dar paso a 127 horas ininterrumpidas de jarana.
Bajo un sol por momentos inclemente, el éxtasis colectivo desatado tras la explosión del cohete lanzado por integrantes del Baskonia, entre ellos el entrenador Paolo Galbiati y el capitán, Tadas Sedekerskis, junto al director deportivo Félix Fernández, ha convertido la ciudad en un lugar donde los problemas y las preocupaciones se quedarán, al menos por unos días, en un segundo plano.
Celedón atravesando la plaza llena de miles de personas EFE/ L. Rico
Miles de personas han teñido de color y cánticos el corazón de la capital alavesa, desafiando a un sol de justicia y a las altas temperaturas. El ambiente festivo es total en la capital alavesa, que ha vivido el estallido que dará inicio a las fiestas de la Virgen Blanca. La plaza es un auténtico hervidero de emociones desde las 17.00 horas, bajo un sol radiante que no hace mella en las ganas de fiesta.
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Las miradas de la multitud se dirigían de manera constante hacia la balconada de la Torre de San Miguel para vivir el descenso del aldeano de Zalduondo a las 18.00.
La plaza de la Virgen Blanca es un hervidero de emociones y alegría desde desde casi una hora antes de la gran cita Maialen Velado
Este vuelo tradicional, que cruza la plaza colgado de un cable, ha marcado el punto de partida oficial de seis intensas jornadas de celebración continuada. Celedón ha tardado 3 minutos y 40 segundos en atravesar la plaza abarrotada hasta llegar a la Balconada.
Por delante quedan seis días de fiesta y un total de 127 horas con planes diseñados para todos los públicos y edades.
Tanto las cuadrillas de blusas y neskas como los miles de visitantes se preparan para exprimir al máximo una programación que combina tradición, música y calle. La espera llega a su fin este martes y Vitoria-Gasteiz se declara lista para vivir su semana más grande del año.



