Un gaubela que combina tradición, música y sentimiento
Cada año, el 27 de abril, hay un momento en la ciudad de Vitoria-Gasteiz que parece detener el tiempo. La Retreta de San Prudencio, en honor a San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz, es una de las celebraciones más simbólicas y emocionales.
Memoria, identidad y tradición
No es solo música. En menos de diez años, la Retreta ha cumplido cien años, y hoy en día la tradición sigue viva, ganando un lugar en el corazón de la gente. Después de tantos años, la imagen de la Retreta permanece viva, y la participación del público ha ido en aumento a lo largo de los días.
La tradición familiar continúa
Mikel Delika González de Viñaspre y su primo Jon Larrauri Delika actuarán como trompetistas este año; hoy están realizando los preparativos de los atrezos y ensayando las piezas, esperando que todo salga bien. Esta tradición compartida por los familiares se transmite a través de la música cuando están presentes.
Equilibrio entre la tradición y la adaptación
Hoy en día, la Retreta mantiene un buen equilibrio entre la tradición y la adaptación, sin perder su esencia. Sigue siendo un vínculo entre diferentes familias y genera emociones al caer la tarde gracias al trabajo de personas como Mikel y Jon.




